El proyecto nació con el objetivo de generar la invitación a su uso como área de esparcimiento y así lograr la máxima integración entre la familia y sus visitantes.
Altana, debía de ser realizado junto a unas instalaciones antiguas existentes, donde el material protagonista era el ladrillo. Por lo tanto, se consideró como reto conservar la identidad de las mismas incorporando los espacios que se solicitaban , logrando así, contribuir a dicha esencia.
Con base en los materiales existentes, ladrillo, teja, acero y piedra natural, entre otros, el proyecto contiene una diversidad de materiales que se muestran a lo largo de sus espacios.
Al exterior podemos observar un juego de volúmenes donde prevalecen elementos con losas de 1 agua y que a su vez, es interrumpido por un elemento rectangular, el salón, donde por la yuxtaposición del ladrillo, representa aun mas su añadidura. Logrando así, la fusión de lo existente con una propuesta más a nuestro tiempo.
En el interior, el uso de viguetas de concreto aparente, cañones corridos a base de ladrillo, losas inclinadas a base de lámina soportada por estructuras de madera, así como piso de pasta en los firmes, proveen al espacio diferentes texturas y un claro arraigo a la arquitectura mexicana y a métodos de construcción tradicionalistas de la región.
Otro reto que se presentó en este proyecto, fue el utilizar materiales de desecho y existentes en el campo de golf, tales como, utilizar la madera de los arboles para fabricar la mayoría de los muebles, o bien, la utilización de las tarimas donde se transportaba el ladrillo y las cuales se aprovecharon para fabricar los muebles fijos.
Todo esto, con la finalidad de crear un sentimiento de pertenencia al sitio, al proceso de obra realizado y provocan gracias a su virtud de envejecimiento una gama cromática cambiante con el transcurrir del tiempo.
